CIO virtual
Muchas instituciones del mercado de capitales no tienen volumen para sostener un director de tecnología full-time, pero sí tienen las decisiones tecnológicas de una que lo necesita. Ese es el hueco que cubrimos.
El problema
Renovar servidores, elegir entre cloud y on-premise, definir si un sistema se compra o se desarrolla, evaluar la propuesta de un proveedor, responder qué pide la CNV sobre la infraestructura. Son decisiones que comprometen plata y años, y en muchas instituciones las termina tomando quien tiene la agenda más libre ese día.
El resultado típico: infraestructura que creció por acumulación, contratos que se renuevan solos, sistemas que nadie sabe bien para qué están, y ninguna visión de a dónde va la tecnología de la casa.
Qué aporta un CIO virtual
Cómo funciona
El CIO virtual no entrega un informe y se va. Participa de la operación con una cadencia acordada y responde por las decisiones que recomienda.
Inventario de infraestructura, sistemas, contratos, licencias y vencimientos. La foto de dónde está parada la institución hoy, con los riesgos identificados.
Hoja de ruta priorizada por impacto y riesgo, con el costo estimado de cada iniciativa para que entre en el presupuesto anual.
Cadencia fija de seguimiento con la dirección: qué avanzó, qué se frenó, qué decisión hay que tomar y para cuándo.
Análisis técnico de propuestas de terceros, con una recomendación escrita y su fundamento.
Qué sistemas son críticos, qué pasa si se caen, qué cubre el backup y qué queda descubierto.
Si la institución quiere, el mismo equipo ejecuta lo que el plan define. Si prefiere otro proveedor, también funciona.
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